Humano Diseño

Sí, en este cuerpo de conocimiento que nos reúne está lo Humano, con mayúsculas. Lo Humano que nos acerca, lo Humano que nos asemeja, lo Humano que nos congrega en la misma búsqueda que cada uno nos planteamos emprender y que es única. Única y conjunta, porque también los otros buscan esa unicidad. Solos nosotros en el mismo caldo que los otros. De qué podría servirnos pretender entendernos a nosotros mismos si ese entendimiento no nos acercara los unos a los otros, no nos igualara en nuestras diferencias, no nos convocara a acariciarnos mutuamente desde el valor de nuestras distinciones más exquisitas al punto del fractal. Acariciar es considerar al Otro desde el fondo. Acariciar es salvar cualquier distancia y asumir que no estamos solos, sea lo que eso quiera significar. Acariciar para salvar salvándonos.

Lo Humano es lo único que indefectiblemente todos tenemos en común, incluso con aquellos que no adhieren a todo esto del Diseño Humano en particular, o al esoterismo en general, o a la cohabitación en el término más general de todo. Humanos todos nosotros. Si en esta « Ciencia de la Diferenciación » que estamos experimentando vamos por nosotros con el leitmotif de « sin los otros », entonces estamos fritos. Si en esto de encontrarnos a nosotros mismos nos desencontramos con el otro o prescindimos de él, estamos perdiendo el tiempo o apuntando mal. El tiempo mismo del propio encuentro. Porque, no nos mintamos más: no estamos solos en este baile, y el baile se baila con el otro. Soy porque el otro, soy con el otro, soy por el otro. Yo soy lo que sea porque él es lo que sea. En todos los cruces de caminos en nuestra Carta del Rave, está allí en el medio nuestro Centro G. Lo tengamos definido o no, la dirección última de todos nuestros canales y circuitos tiende al Amor Universal. Y el Amor Universal es el Otro desde Mí, y no hay vuelta que darle.

No podemos pretender vivir nuestra Estrategia y Autoridad como si viviéramos en una isla.

No podemos plantar nuestras Cruces en un terreno yermo y deshabitado.

Nuestros Perfiles no significan nada si no consideramos que vivimos en una maravillosa sopa de perfiles que, además, es necesaria.

Nuestro vehículo, el chofer y nosotros mismos, los pasajeros, podemos pretender que circulamos una avenida solos, pero esa avenida sólo puede cobrar su último y mejor sentido cuando nos damos cuenta de que somos incontables pasajeros, en incontables vehículos que incontables choferes conducen por las mismas rutas que también son incontables.

Aún lo más personalísimo que tenemos, que son nuestras Variables, dependen de nuestro placer y Salud en el que el Otro es parte, de nuestro Entorno compartido, de nuestra Perspectiva en el seno de la comunidad en la que vivimos con el Otro —y ni qué hablar de nuestra Motivación que, tarde o temprano, incluirá a ese Otro—. Ese Otro del que no nos podemos salvar, porque es con el otro con el que empieza nuestra salvación. Al menos es eso lo que creo.

Para mí, hoy más que nunca, es en lo Humano que la aventura del Diseño Humano comienza y termina, si es que hubiera un fin. Cuando se pretende que el Diseño Humano trata sólo de mecánicas individuales, y que por comprenderlas en nosotros mismos seremos mejores o viviremos mejor, nos alejamos de lo Humano, de la inmediatez de lo Humano y de nuestras propias trascendencias. Hasta donde entiendo, el Diseño Humano nos propone comprender esas mecánicas en nosotros y en el Otro y utilizarlas para amarnos sin límites. El Amor incluye necesariamente al Otro. No nos aleja de lo Humano en tanto que el Otro y Yo somos distintamente iguales.

Conocer la mecánica de algo está bien y es como tener la llave que abre una puerta, la seguridad de poder hacerlo. Pero está aún mejor usar esa llave para abrir la puerta y salir a jugar. Podemos jugar solos frente a la puerta y quizá pasemos un buen momento; pero ya hemos visto que los niños siempre buscan jugar con otros niños y que por eso la atraviesan sin dudar. Allí yace el secreto de sus evoluciones: en y con el otro haciendo un paso adelante.

Generadores, Proyectores, Manifestadores o Reflectores, todos tenemos la posibilidad de abrir la puerta. La puerta está ahí, y al franquearla desde nuestra distintiva manera de hacerlo encontramos al Otro. El Otro con su Diseño y Yo mismo con el mío. Los dos Humanos. Y es en lo más Humano de nosotros mismos que podremos encontrar lo mejor y más puro de nuestro Diseño Humano que nos hace únicos. No lo olvidemos, no nos dispersemos, y no nos vanagloriemos de, ni nos aferremos a nada que nos aleje del Otro. El No-Ser nos conecta con lo menos confiable de nosotros todos que, para mí hoy, es la ausencia o bastardeo de lo Humano. Estoy seguro de que es en el Ser del Diseño Humano que podemos encontrar lo más Humano de nuestros Diseños. [AL-UR]

 

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