Orillas Variable DH

Notas desde una orilla II

Hace unos días fui invitado a volver, y aquí estoy otra vez en la orilla. Y es curioso porque desde que puse el pie sentí como si no me hubiera ido hace dos meses y medio. Esa familiaridad que uno siente con el lugar en el que estuvo un tiempo atrás y que lo hace sentirse cómodo y como en casa. Cuando le comenté esta sensación a una amiga que vive aquí me respondió: “¡Qué bien que te sientas como en casa! Es curiosa la isla, pasa que te acoge o te rechaza, y parece que a ti te quiere aquí”. ¿Será así, que los lugares posean un apetito discriminatorio por ciertas personas, que las acepten o las rechacen? En todo caso, la idea de un lugar con esas capacidades tan humanas es bonita, poética, mística; claro que también puede resultar aterradora.

Lo interesante, sin dudas, es que los lugares pueden hacer que nos sintamos en ellos cómodos, bien recibidos y al abrigo… o todo lo contrario. Muchas veces, en prácticamente todas las corrientes de conocimiento que he tenido la posibilidad de experimentar, he leído y analizado ese concepto del buen lugar, del lugar de uno, de la necesidad y la ventaja de encontrarlo, como así también lo malsano que puede ser estar en un lugar que no es el que le corresponde a uno. Es como que el cuerpo y nuestra propia consciencia pueden sacar provecho o, por el contrario, desvivirse en un lugar determinado. Ra Uru Hu solía comentar en sus charlas las desventuras que le ocasionó la mudanza que tuvo que hacer desde esta isla al centro de los Estados Unidos. Él mismo calificó esa etapa de su vida como una serie de catástrofes que lo afectaron profundamente no sólo en lo material sino también en lo afectivo y familiar.

Sí, el lugar, el entorno en el que nos encontramos, puede sernos propicio o desfavorable. Y aquí no se trata de una cuestión de adaptación o de conformismo. Quizá la vida ya nos haya puesto en el mejor lugar que nos corresponda, o terminará por brindárnoslo algún día. Seguramente muchas personas hoy están, sin saberlo o a sabiendas, en el mejor lugar para ellas mismas. Otras buscan, prueban, sufren la incomodidad de no encontrar sus entornos adecuados.

Mi Variable de Entorno según el Diseño Humano es la Orilla. Sin quererlo, he vivido la mayor parte de mi vida en un entorno con orillas, y en aquellos lugares interiores en los que me he encontrado, de una forma o de otra, mi cuerpo siempre ha buscado la orilla que puede ser un río, un canal, un estanque, la costa, la pantalla del ordenador. Es en la orilla donde mi cuerpo se siente en su lugar.

¿Y vos, ya encontraste el tuyo?

9 de Marzo de 2018 [AL-UR]

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3 comentarios

  1. Si Ale, yo tambien vivi y vivo en una orilla, y incontre mi lugar o mejor dicho uno de Los lugares en esta tierra, porque la sensacion de qua es mi lugar creo, no termina aqui.

  2. como todavía me cuesta esperar a ser preguntado y veré cuanto tardo en respoder… seré curiosa, Es iviza?, saludos cordiales .

    1. Author

      Sí, Cinthia, es Ibiza cerca de las Salinas. Un saludo cordial.

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