Distintividad Genética en el Diseño Humano

En la síntesis que es el Diseño Humano (DH), la Genética figura como uno de sus pilares: en términos simples, los individuos poseen una impronta genética propia que los distingue y que busca perpetuarse a través de la transmisión de sus ADNs a los hijos. Esa marca distintiva es la que observamos resumida en la Carta del Rave y que quedara fijada por el bombardeo de neutrinos unos tres meses antes de nuestro nacimiento y el día que nos dieron a luz (ver la Introducción al Sistema de Diseño Humano).

Experimentar, generar un cuerpo empírico sobre el tema de la Genética a la luz del DH no es nada simple, porque estamos hablando en este caso de la complejidad profunda de la naturaleza humana que no es sólo biológica. Claro que en términos sencillos, padres e hijos pueden ver esa genética operando en muchos aspectos “físicos” que tienen en común: contextura del cuerpo, color de ojos, rasgos faciales, etc., e incluso en ciertas tendencias que tienen que ver con la salud y el comportamiento personal. Pero cuando miramos la Genética, nos encontramos frente a un paisaje mucho más complejo que la superficie de ciertos detalles. Y esto, la ciencia misma de la Genética clásica ya lo sabe muy bien.

Hasta hace poco tiempo, decir en una charla entre genetistas que la información contenida en el ADN podría cambiar luego de la concepción por factores del entorno era la oportunidad para que tus pares académicos se te rieran en la cara. Alguno más moderado seguramente daría una respuesta de este tono: “Es imposible, ya que el ADN contenido en la primera célula embrionaria, el cigoto o huevo, queda inmutable y se transfiere tal cual a todas las células hijas que van a resultar en el ser vivo acabado”. Hoy, las conservadoras risas académicas se contienen cada vez más en inocultable incomodidad cuando otro par presenta alguna evidencia de que varios factores externos y no genéticos (dieta, agentes químicos, entornos del desarrollo, etc.) alteran de forma mensurable el ADN de los individuos, y por ende lo que éste manifiesta, transformándose en una nueva configuración génica capaz de heredarse: es lo que estudia actualmente la epigenética [1].

Pero volviendo al cuerpo conceptual del DH, que se propone como la Ciencia de la Diferenciación desde las improntas que los neutrinos dejaron en nuestros Cristales de Diseño y Personalidad y que nos hacen ser eso único que cada uno de nosotros es, ¿cómo o dónde obtener evidencia que explique y sostenga más empíricamente este fenómeno de diferenciación? Yo encontré una punta interesante para explorar este cuestionamiento en una emisión documental temática [2] que pasaron en la tele hace unos días y que profundicé luego buscando datos consistentes en Internet. Y es lo que quiero compartir en este artículo.

En los años 50, en Nueva York, un pedopsiquiatra de renombre, el doctor Peter Neubauer [3], montó de forma más que oportuna un experimento muy poco ético y bastante siniestro, en el que gemelos idénticos (monocigotos, o sea clones en su ADN porque provienen de una misma célula fecundada) dados en adopción al nacer fueron separados y ubicados en familias de diferente estrato social para seguir sistemáticamente su desarrollo y establecer la relación entre la naturaleza génica y la nutrición en los individuos. La obscura idea vino de otra psiquiatra a cargo de un centro para la infancia, Viola Bernard, que aconsejó a una agencia de adopción separar gemelos bajo la idea de que solos vivirían mejor. Ahí se enganchó Neubauer que vio el filón. Vale aclarar que no avalo en absoluto este experimento social y que considero que las criaturas separadas fueron víctimas de autoridades inescrupulosas. El experimento fue seguido durante una década y la memoria del trabajo fue rechazada por una comisión de ética científica, por lo que los resultados no estarán “abiertamente” disponibles hasta el año 2066 para salvaguardar la intimidad de los sujetos del controvertido estudio [4].

El tema es que varios de estos gemelos (mellizos y trillizos) lograron saber los unos de los otros y, por “esas cosas que tiene la vida”, terminaron reencontrándose en su madurez. En esos momentos, entre 1980 y 2000, el tema del experimento salió a la luz de los medios y el mundo pudo enterarse de estas vidas poco comunes. En particular, dos grupos tuvieron especial repercusión mediática (el documental que vi es parte de ello) y hasta publicaron libros contando sus desventuras. Lo más interesante es que en un libro las mellizas, por un lado, y en una emisión los trillizos, por el otro, dieron a conocer sus datos completos de nacimiento, con los que pude calcular sus Cartas del Rave respectivas [5 y 6].

Paula y Elyse

Estas gemelas fueron separadas unas semanas después del día de su nacimiento, el 9 de octubre de 1968. Ni ellas ni sus respectivas familias de adopción supieron que había otro hermano ni que formaban parte del experimento de Neubauer. Se criaron en dos familias judías de diferentes zonas de Nueva York sin saber de la existencia una de la otra hasta sus 35 años. Nacieron con 23 minutos de diferencia, según atestiguan sus partidas de nacimiento. En entrevistas de la época y en el libro que escribieron juntas en 2007 testimonian no sólo su semejanza física sino también sus tendencias en común y los pasos curiosamente similares que siguieron una y otra en sus vidas. Ambas declaran haber estudiado cinematografía en universidades diferentes para terminar desarrollando profesiones afines: crítica de cine, la primera, y dirección cinematográfica, la otra. Políticamente del mismo color, las gemelas también dicen sufrir de las mismas alergias y compartir prácticamente el mismo gestual. Las dos se definen como desbordantes de energía con una marcada tendencia en común a la introspección y la depresión.

Cuando calculé las Cartas del Rave para Paula y Elyse, no me asombró para nada ver que todo (casi todo) en sus dos Cuerpos Gráficos era una copia perfecta. Generadoras emocionales, mismo perfil y definición, mismas puertas activadas en las mismas líneas, lo que explica esa energía desbordante, ese interés común por el cine (lo visual, y compartir con el Colectivo). Clones perfectos… o casi. Es rascando las líneas que por debajo aparecen las diferencias. Sutiles, sí, pero diferencias al fin. No comparten la misma Base: una tiene Base 1 Reactiva y la otra Base 2 Integrativa. Esa sutileza en sus Variables las hace definitivamente diferentes en su indiscutible similitud. No me voy a poner a hablar de Bases porque el tema es un océano que me sobrepasa y no da para navegarlo en esta nota. Pero estas dos criaturas son casi idénticas, sin dudas, y mucho de lo que comparten en común está en sus genes, que ha sido también el resultado de lo que son y han hecho. Y por lo tanto cada una es única, más allá de la adversidad de la vida que les ha tocado vivir a cada una.

Robby, Dave y Eddy

Estos trillizos monocigóticos del suburbio neoyorquino también fueron separados al nacer en el año 1961 bajo el mismo protocolo objetable de Neubauer y compañía. Como en el caso de Paula y Elyse, ni ellos mismos ni sus padres adoptivos supieron que habían sido incluidos en la experiencia. Se encontraron cuando tenían 25 años e hicieron furor en los talk shows de la época (incluso figuraron en una escena de la película de Madonna de 1985 “Buscando a Susanne desesperadamente”). Según las actas de nacimiento que mostraron en una de esas emisiones, estos tres clones nacieron con una diferencia de 26 minutos, Robert y David, y 24 minutos, David y Eddy. Hay muchos clips en Youtube sobre los trillizos, cientos de artículos, y mucho scoop a la norteamericana a mi modo de ver, por lo que creo que, a diferencia de los testimonios de las gemelas, en este caso hay que tomar las declaraciones con pinzas. Físicamente son muy parecidos, yo diría que idénticos, en la época del encuentro: misma contextura, los mismos cabellos ensortijados, manos igualmente grandes, dentaduras calcadas, hasta las mismas manchas de nacimiento. Entre las muchas cosas que afirmaron compartir como comportamiento está el hecho de ser los tres grandes fumadores de la marca más conocida de cigarrillos norteamericanos, haber perdido tempranamente sus virginidades en la misma época (12 años), ser muy impacientes y muchas veces haberse encontrado al borde de los límites (incluso legales).

Las Cartas del Rave de estos tres clones que vivieron separados desde su nacimiento me repararon una sorpresa. En principio, los dos primeros hermanos, Dave y Robby, comparten el mismo mapa con diferencias casi imperceptibles, como en el caso de las gemelas Paula y Elyse. Vemos a dos Proyectores emocionales, de perfil 4/6 y definición ampliamente partida. Mismas puertas activas y una diferencia que sólo es claramente observable a nivel de la Base de sus Variables.

La sorpresa vino con el más joven, o sea el último en nacer, Eddy. Aquí el cambio es notorio. Se trata, sí, de un Proyector pero que ya no es emocional, como su dos gemelos, sino Proyector del Ser con perfil 4/1. Mientras Robby y Dave nacieron con los centros del Plexo Solar y Raíz definidos, Eddy ya no los tiene pero define los centros de la Garganta y el G. Digamos que si Robert y David son sutilmente diferentes a nivel de sus Variables de acuerdo al Diseño Humano –como en el caso de Paula y Elyse–, Eddy está a años luz de sus dos hermanos a un nivel mucho más manifiesto. La consistencia de un Proyector emocional radica en la perspectiva y claridad que obtiene en el tiempo desde los diferentes momentos de la ola emocional, mientras que la Autoridad de un Proyector del Ser está en su centro G, que busca la dirección y el amor en la vida, y desde ello puede decidir dónde y con quién estar y qué dirección tomar consistentemente.

Claro, esto está muy bien cuando vivimos nuestras vidas desde el Ser. Escarbando un poco en la historia de los trillizos nos enteramos que Robert estuvo involucrado en un robo con homicidio del que fue sobreseído luego de testificar contra su cómplice. Robert es el que fue ubicado en una de las familias de más bajos recursos. ¿La carencia justifica sus actos? Yo lo dudo, pero cuando veo su Carta del Rave, que es un calco de la de Dave –del que no hay constancia de que haya participado en actos delictivos– me pregunto si esa Cruz de los Cuatro Caminos que comparten los dos (y no Eddy) no habrá sido la ruta del descontrol para uno y el sendero calmo para el otro. En el zenit de sus glorias mediáticas de fenómenos de feria (seguramente que no era ese el reconocimiento que necesitaban como Proyectores), los tres abrieron un restaurante temático que terminaron cerrando poco después por disputas intestinas.

Un perfil 4/6, Oportunista y Modelo de Rol, dependerá inevitablemente de los otros, de su red; habrá de cometer muchos errores y frecuentar mucha gente que no le conviene para lograr obtener la imagen completa de su paisaje. ¿El entorno de Robert o de David les permitió tal posibilidad? Luego de cerrar el restaurante trillizo, Robert se recibió de abogado y David se dedicó a los seguros.

Hablando de perfiles, el 4/1, como el de Eddy, lo fija a una evolución que depende enteramente de él desde el inicio mismo de las cosas. ¿Pudo alinearse sin problemas con su ser? Los trillizos tenían un ADN en principio común. ¿Es que las similitudes que impone la genética ortodoxa son palabra de Dios? Claro que esa fuerza genética es innegable pero ¿cuál es el peso real? Nunca sabremos a ciencia cierta qué habría sido de ellos de haber podido crecer en el mismo hogar, sujetos al mismo entorno; posiblemente lo que suele sucederle a muchos gemelos en el mundo: vivir sus semejanzas y conexiones íntimas hasta que la madurez juega su ficha de la diferenciación última en entornos personales seguramente bien diferentes y hasta quizá elegidos esta vez. Pero lo que también es innegable es el hecho de que estos tres clones, como todos los otros hermanos monocigotas, poseen sus identidades únicas y diferenciadas en el fondo de las atractivas similitudes que la sociedad tiende a exacerbar al pretenderlos calcos humanos.

Pero el tema con los trillizos no termina aquí. En 1995, Eddy se suicidó, lo que inmediatamente me hizo mirar su Centro de la Raíz y el de sus hermanos. Y, como ya avancé, a diferencia de sus mayores, Eddy tiene un Centro de la Raíz indefinido, con una única puerta colgante, La Limitación (60), que es una de las puertas fuertemente asociada a la depresión. Ra, hablando de las Raíces sin definir, decía que la presión que se genera en este Centro es tan potente que no sería extraño encontrar una fuerte correlación entre suicidio y Raíz sin definir. Por supuesto que esta correlación, como todas, no certifica que todos los seres con Raíz sin definir terminarán suicidándose ni que aquellos con la Raíz definida estén exentos de tirarse por la ventana en la primera de cambios. Lo que parece claro es que sin una consistencia, sin definición, el amplio terreno de la Raíz colonizado por el No-Ser es una bomba de tiempo. La puerta 60, que corresponde al grupo de formato, está pulsando para el cambio de lo viejo a lo nuevo, pero ese cambio tiene límites. Si no se aceptan los límites, la presión puede volverse insoportable. Quizá eso llevó a Eddy, el más joven de los trillizos, el único Proyector del Ser de su escindida fraternidad de Proyectores emocionales, a quitarse la vida a los 35 años. Y eso pudo haberle ocurrido aún si no los hubiesen separado al nacer.

¿Cuál es la nota final de este artículo, que he pretendido sea todo terreno? El primer porotito queda en el tablero de la denostada epigenética: hay algo que en los ADN en principio idénticos no parece responder de forma clonal. Este macabro estudio, que sólo podrá consultarse en su totalidad una vez que las víctimas no sean de este mundo, está dando a entender que los monocigotos sujetos a diferentes entornos socioculturales pueden comportarse tanto de manera muy similar como diferente, y es ese tono “diferente” el que merece profundizarse, ya que esta dualidad abre la puerta para ir a jugar a otro terreno. Tal vez haya que ver el ADN ya no como el omnipotente rector del ATCG determinante a ultranza, sino como una matriz en un contexto celular más amplio sujeta a cambios sutiles que aún hoy no terminamos de entender del todo y que definen nuestras identidades biológicas bien antes de haber sido paridos.

El segundo porotito va para el Diseño Humano y las improntas neutrínicas que nos dibujan Cartas del Rave únicas. La imagen del clon como ser repetido queda aquí claro que no tiene el sentido que el canon científico (ya hoy) ortodoxo ha pretendido imponer. Este triste experimento de los gemelos separados al nacer nos recuerda no sólo que somos TODOS decididamente diferentes sino que eso que llevamos como impronta distintiva al nacer es innegablemente lo que nos define o condiciona por el resto de nuestras vidas. La evolución personal es posible y se hace realidad cuando asumimos la consistencia de nuestros diseños, esas mecánicas que subyacen en nuestras Cartas del Rave distintivas y que nos indican el camino correcto que tenemos que recorrer y que empieza siguiendo nuestra Estrategia y honrando nuestra Autoridad. [AL-UR]

Material de referencia

1. Entrada de Wikipedia para Epigenética

2. Anuncio del documental Three Identical Strangers que motivó este artículo

3. Esta entrada de Wikipedia corresponde a la ficha (en inglés) del pedopsiquiatra P. Neubauer y que menciona el controvertido estudio de los gemelos separados

4. Artículo (en inglés) de la Universidad de Cambridge en el que el doctor Lawrence Perlman, asistente de Neubauer, relata los pormenores de la experiencia, comentado luego por la Profesora Nancy Segal.

5. Identical Strangers A Memoir of Twins Separated and Reunited (2007) Elyse Schein & Paula Bernstein, es el libro que escribieron las dos gemelas luego de haberse reunido.

6. Uno de los numerosos artículos con los testimonios de los trillizos, éste (en francés) es uno de los más recientes con motivo del documental de Sundance


Disitintividad Genética en el Diseño Humano –
CC by-nc-nd –
Alejandro Luque (c)

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1 comentario

  1. Gracias, por tan excelente informacion

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